Para que en sus ratos de ocio mediten al respecto.
Pensamiento Árabe
حسب الدستور المعدل عام أصبحت إسبانيا دولة قانون إجتماعية و
ديمقراطية تحت نظام ملكي برلماني. الملك منصبه فخري و رن و
واحدئيس الوزراء ه الحاكم الفعلي للبلاد. البرلمان الإسباني مقسم الى
مجلسين واحد للأعيا وعدد أعضاء يبل عين و واحد للنواب و عدد
نتائج الانتخابات نائب. نتائج الانتخابات الأخير مباشرة من أصبحت
الشعبسنوات، بينما كل سنوات، بينما يعين عنتخاباتضو من مجلس ا
الشعب أيضاً. رئيس الوزراء و الوزراءيتم ماعية و تعيينهمللأعيان
Qué hermoso, ¿verdad?
Coño!!! Yo casi lloro en la parte donde dice:
قبل البرلمان اعتماداً على نتائج
sábado, 5 de junio de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Serie de la TV Cubana "El que debe vivir"

La televisión estatal cubana estrena la serie El que debe vivir, un drama de ocho capítulos con conocidos actores de la isla sobre algunos de los 638 atentados planeados en el último medio siglo contra el líder de la revolución de1959, Fidel Castro.La producción, que mezcla varios géneros y tardó tres años en completarse, es calificada por sus realizadores como "una serie histórica"
La primera entrega comienza con los preparativos en México de la expedición del yate “Granma”, con el que Fidel y otros 81 guerrilleros desembarcaron en el este de Cuba en 1956, y termina con el triunfo de la Revolución.
Desde luego al igual que la serie "En Silencio ha tenido que ser" el papel aguanta lo que le pongan.
Disponible en DVD en
CUBA SATELITE 13

El primer documental que revela la gran tragedia de la comunización de Cuba en el momento mismo en que estaba ocurriendo. Profética y llena de datos comparativos.
En "Cuba, Satelite 13" vemos los aterradores paredones de fusilamientos en plena acción, el preámbulo a la alianza de Castro con Moscu.
Un documental histórico que va desde los ataques comandos de los exiliados hasta el vibrante pietaje de la invasión de Playa Giron (Bahia de Cochinos).
Encuentre en los hechos de ayer, las causas de lo que está ocurriendo hoy.
Una película ideal para el coleccionista bien informado.
Dirigida por Manuel de la Pedrosa
y Producida por Eduardo Palmer.
Disponible en DVD en http://www.marakka2000.com/
viernes, 23 de abril de 2010
SANDRA, La Mujer de Fuego
Poster original de "Sandra, la mujer de fuego"
Cuba - 1954. Excelentes condiciones. $500.00
Poster de Casablanca a la venta (Originales 1942)
POSTER DE LA PELICULA CASABLANCA A LA VENTA
Valorados en $3400.00 cada uno.
Precio final de $5000.00 por los dos.
Originales del año 1942
Para más información llamar al (305) 887-8166 o enviar
un e-mail a marakka2000@yahoo.com
miércoles, 14 de abril de 2010
MARIEL: 30 Años Despues
En Abril de 1980 yo me encontraba preso en la Prision de Maxima Seguridad de Guanajay.
A eso de las 4.00 pm de la tarde ese Viernes 4 de Abril se escucharon ráfagas de ametralladora cerca de la embajada del Perú en la Habana. Otro autobús había entrado violentamente por el portón del garaje. Dias antes se habia metido un omnibus con 19 personas, pero a esto no se le dio publicidad. Solo unos cuantos se enteraron.
Se trataba de otra guagua que salía de la playa de Marianao y pasaba por 5ta avenida en esta ocasión con 12 cubanos a bordo del ómnibus.Lograron entrar a la sede diplomática. La habían reforzado con planchas de acero en sus laterales y por dentro llevaba sacos de arena a todo lo largo y de 100 libras cada uno para protegerse de las balas. La precaución no fué en vano. Los guardias de la custodia cosieron a balazos la guagua resultando solamente herido el chofer en una nalga y una pierna.Mientras los guardias disparaban con ráfagas de metralleta el ómnibus una bala rebotó y mató a uno de los guardias. Con el tiempo se comprobó que había sido un accidente y no un asesinato como el régimen quería aparentar ya que los asaltantes no poseían armas de fuego.El gobierno cubano insistía que se trataba de un asesinato por parte de los delincuentes amparados por la embajada del Perú. Y no perdieron el tiempo.Elevaron al muerto a héroe de la revolución. Pedro Ortiz Cabrera, era su nombre, y quien posiblemente era un buen cubano que cumplía con su deber de recluta del Servicio Militar Obligatorio. Luego de dos días de negociaciones con el gobierno peruano solicitándoles que devolvieran a los “delincuentes” y frente a la negativa del Perú de hacerlo Fidel Castro ordenó retirar la seguridad que custodiaba la sede diplomática y lanzo aquel famoso comunicado de prensa por el periódico Granma que decía:
"Por negativa del gobierno peruano a entregar a los delincuentes que provocaron la muerte del compañero Pedro Ortiz Cabrera el gobierno cubano se reserva el derecho de retirar la custodia de la embajada. Por lo tanto dicha sede queda abierta para todo aquel que quiera salir del país”.
Y Cuba nunca se imagino la cantidad de gente que iba a entrar. Creo que fué el peor error político del gobierno de La Habana.
Es para morirse, 51 años después de que Cuba estuviera al borde de una guerra civil, ver aún al delincuente de Fidel Castro en el poder. Eso sí, ya hoy es un viejo decrépito y baboso, pero lleno de maldad como nunca. Le fue dado todo el tiempo para joder la isla y ya el daño está hecho. 51 años lleva el dictador amenazando con una invasión americana y el pueblo, a pesar del desaire de EU, es increíblemente más que nunca pro-americano.Así pasaron los días hasta el 1ro. de Mayo en que habló Fidel.
Estábamos desesperados por saber qué estaba pasando en la calle y no llegaban ni los periódicos. Jamás en la vida estuvimos más deseosos de oír las palabras de Fidel. Llegaban rumores de que estaban vaciando las cárceles y pensábamos que como Guanajay en ese momento era la segunda cárcel en importancia en La Habana, pues seríamos de los primeros en cualquier cosa que pasara.Fidel comenzó a hablar a las 6 de la tarde. Guanajay era una prisión inmensa y cabían más de 4000 presos.Se oía el vuelo de una mosca. Solo las palabras de Fidel.Fueron sus famosas palabras, las que llenaron a Guanajay de alegría:-¡NO los queremos, no los necesitamos, que se vaya la escoria!Los gritos fueron grandes y la gente aseguraba que nos quedaba poco allí.Efectivamente. En pocos días trancaron a toda la población penal y dijeron a los carceleros que dejaran salir a todo el que llamaran por los altoparlantes.Yo no creía en nada. Estaba desconfiado y jamás pensé que Fidel Castro se volviera loco y dejara salir a los presos de todas las prisiones y mucho menos para ir a los Estados Unidos. Sencillamente, no cabía en mi cabeza. Era ilógico que esto pasara.Increíblemente, al primero que llamaron fue a mí. Llamaron a los primeros 100 reclusos y nos vistieron de civil.Nos llevaron para el comedor de la prisión que era grande.Allí estuvimos 4 días, hasta que un buen día, llegaron unas guaguas y nos sacaron de allí con destino al Mosquito.Todos estábamos como locos de pensar en la incertidumbre que teníamos.Llegamos al Mosquito y nos separaron de todo el que estaba allí.Las carpas que nos dieron estaban al lado de los arrecifes. Esa no me la sabía.
Nunca pensé en dormir con una tablita de madera, con la espalda dentro del agua.Así estuvimos tres días, casi sin comer, pues te daban una "cajita" al día y el hambre era de madre.Al fin nos llaman y nos montan en guaguas con destino al Puerto del Mariel.Te movían de un lado para otro y uno no sabía que iba a ser de su vida. ¿Qué estaba pasando? Solo Dios era testigo de lo que pasamos en esos días en el Mosquito y el Mariel.Volviendo a éxodo del Mariel hay que recordar que todo no fue paraíso concebido para los que llegaban. Otra turba de delincuentes menos prestigiosa en lo que se refiere a poder, se pusieron las botas con la juventud vigorosa que llegaba en bote, ansiosa de vivir e inocentemente confiada como siempre. Las factorías se llenaron de mano fresca que trabajaba por cualquier cosa.
No estamos hablando aquí de miles de personas que brindaron todo su apoyo para que los Marielitos, no se sintieran solos ni desamparados sino del grupo que siguió el coro a Castro y los seguía llamando escoria.
Iban llevándonos poco a poco hasta los barcos que estaban anclados allí en el muelle y nos metian de a poco en diferentes barcos.Tuve la suerte de que me metieran en un "camaronero" gigante que se llamaba "King Fisher One". Esa noche hubo mal tiempo y no pudimos salir.
Yo estaba desesperado por comer algo, cuando la familia de cubanos de Miami, que originalmente llevó el barco a Cuba, nos prepararon algunos bocadillos para "entretener" la boca. Era imposible alimentar a todos.En total habíamos en el barco 254 reclusos sin contar a los originales de Miami .El 13 de mayo de 1980 a primeras horas de la mañana, Zarpó el barco.La travesía fue regular, ya que había mal tiempo.
Cuando el barco entró en mar adentro, la gente empezó a gritar de alegría:-¡Abajo Fidel Castro! ¡Viva Carter!Me parecía increíble que esto estaba sucediendo. Yo seguí con mi desconfianza y miraba para todos lados, esperando que de un momento a otro nos ametrallaran o algo pasara.La gente empezó a marearse y a vomitar y me fui arrastrando hasta la bodega del barco, donde me acosté y me quedé dormido.Hice todo el viaje dormido.Al salir hacia arriba, vi las luces de Cayo Hueso, donde al rato estábamos desembarcando.Los gritos de alegria seguian y mi desconfianza también.Oía a los guardias americanos gritando:-¡Welcome to the Unites States!Todavía seguía sin creerlo. Mi cabeza no andaba bien. Cómo era posible que unos días antes estaba en una prisión de Máxima Seguridad en La Habana y ahora estaba en los Estados Unidos.Cuando nos bajaron en Cayo Hueso, yo miraba para todos lados y buscaba de donde iba a salir la trampa.Nos dieron comida decente y matamos el hambre de los días que llevábamos sin comer.
Era el mismo 13 de Mayo de 1980 y habíamos salido de Cuba unas horas antes, un martes 13.Llegué aquí a los Estados Unidos con 29 años, de los cuales había vivido 21 de comunismo y 8 de ellos preso.¿Qué cuento podrían hacerme de Cuba y su revolución?De Cayo Hueso fuimos a Arkansas en una base militar llamada Fort Chaffe.Estuve allí 27 días.Llegué al Aeropuerto de Miami y esperando ver al tio que me reclamo, me encuentro con su esposa, quien me dice que el tio estaba recogiendo en Cayo Hueso a todo el batallón (Mi familia).
Nos fuimos para su casa en Miami y allí me quedé dormido.Al otro día por la mañana me despierta una tormenta de besos.Cuando abrí los ojos, era Brendita mi hija, que acababa de llegar y se me tiró arriba enseguida.Después de varios años, por fin esa etapa terminaba.
El sueño de mi vida se hizo realidad. Estaba en los Estados Unidos y podría criar a mi hija con libertad.Salía de un país de oportunistas para el país de las oportunidades.¿Qué vendría en el futuro? Solo Dios lo sabía. Por lo pronto llegué con una buena edad para luchar por los míos y salir adelante como todo el extranjero que llega con ganas de tener un porvenir próspero.¡Dios bendiga a América!
¿Arrepentido? ¡Nunca! Esto es lo mejor que me podia haber pasado.
Waldo Fernández
marakka2000@yahoo.com
A eso de las 4.00 pm de la tarde ese Viernes 4 de Abril se escucharon ráfagas de ametralladora cerca de la embajada del Perú en la Habana. Otro autobús había entrado violentamente por el portón del garaje. Dias antes se habia metido un omnibus con 19 personas, pero a esto no se le dio publicidad. Solo unos cuantos se enteraron.
Se trataba de otra guagua que salía de la playa de Marianao y pasaba por 5ta avenida en esta ocasión con 12 cubanos a bordo del ómnibus.Lograron entrar a la sede diplomática. La habían reforzado con planchas de acero en sus laterales y por dentro llevaba sacos de arena a todo lo largo y de 100 libras cada uno para protegerse de las balas. La precaución no fué en vano. Los guardias de la custodia cosieron a balazos la guagua resultando solamente herido el chofer en una nalga y una pierna.Mientras los guardias disparaban con ráfagas de metralleta el ómnibus una bala rebotó y mató a uno de los guardias. Con el tiempo se comprobó que había sido un accidente y no un asesinato como el régimen quería aparentar ya que los asaltantes no poseían armas de fuego.El gobierno cubano insistía que se trataba de un asesinato por parte de los delincuentes amparados por la embajada del Perú. Y no perdieron el tiempo.Elevaron al muerto a héroe de la revolución. Pedro Ortiz Cabrera, era su nombre, y quien posiblemente era un buen cubano que cumplía con su deber de recluta del Servicio Militar Obligatorio. Luego de dos días de negociaciones con el gobierno peruano solicitándoles que devolvieran a los “delincuentes” y frente a la negativa del Perú de hacerlo Fidel Castro ordenó retirar la seguridad que custodiaba la sede diplomática y lanzo aquel famoso comunicado de prensa por el periódico Granma que decía:
"Por negativa del gobierno peruano a entregar a los delincuentes que provocaron la muerte del compañero Pedro Ortiz Cabrera el gobierno cubano se reserva el derecho de retirar la custodia de la embajada. Por lo tanto dicha sede queda abierta para todo aquel que quiera salir del país”.
Y Cuba nunca se imagino la cantidad de gente que iba a entrar. Creo que fué el peor error político del gobierno de La Habana.
Es para morirse, 51 años después de que Cuba estuviera al borde de una guerra civil, ver aún al delincuente de Fidel Castro en el poder. Eso sí, ya hoy es un viejo decrépito y baboso, pero lleno de maldad como nunca. Le fue dado todo el tiempo para joder la isla y ya el daño está hecho. 51 años lleva el dictador amenazando con una invasión americana y el pueblo, a pesar del desaire de EU, es increíblemente más que nunca pro-americano.Así pasaron los días hasta el 1ro. de Mayo en que habló Fidel.
Estábamos desesperados por saber qué estaba pasando en la calle y no llegaban ni los periódicos. Jamás en la vida estuvimos más deseosos de oír las palabras de Fidel. Llegaban rumores de que estaban vaciando las cárceles y pensábamos que como Guanajay en ese momento era la segunda cárcel en importancia en La Habana, pues seríamos de los primeros en cualquier cosa que pasara.Fidel comenzó a hablar a las 6 de la tarde. Guanajay era una prisión inmensa y cabían más de 4000 presos.Se oía el vuelo de una mosca. Solo las palabras de Fidel.Fueron sus famosas palabras, las que llenaron a Guanajay de alegría:-¡NO los queremos, no los necesitamos, que se vaya la escoria!Los gritos fueron grandes y la gente aseguraba que nos quedaba poco allí.Efectivamente. En pocos días trancaron a toda la población penal y dijeron a los carceleros que dejaran salir a todo el que llamaran por los altoparlantes.Yo no creía en nada. Estaba desconfiado y jamás pensé que Fidel Castro se volviera loco y dejara salir a los presos de todas las prisiones y mucho menos para ir a los Estados Unidos. Sencillamente, no cabía en mi cabeza. Era ilógico que esto pasara.Increíblemente, al primero que llamaron fue a mí. Llamaron a los primeros 100 reclusos y nos vistieron de civil.Nos llevaron para el comedor de la prisión que era grande.Allí estuvimos 4 días, hasta que un buen día, llegaron unas guaguas y nos sacaron de allí con destino al Mosquito.Todos estábamos como locos de pensar en la incertidumbre que teníamos.Llegamos al Mosquito y nos separaron de todo el que estaba allí.Las carpas que nos dieron estaban al lado de los arrecifes. Esa no me la sabía.
Nunca pensé en dormir con una tablita de madera, con la espalda dentro del agua.Así estuvimos tres días, casi sin comer, pues te daban una "cajita" al día y el hambre era de madre.Al fin nos llaman y nos montan en guaguas con destino al Puerto del Mariel.Te movían de un lado para otro y uno no sabía que iba a ser de su vida. ¿Qué estaba pasando? Solo Dios era testigo de lo que pasamos en esos días en el Mosquito y el Mariel.Volviendo a éxodo del Mariel hay que recordar que todo no fue paraíso concebido para los que llegaban. Otra turba de delincuentes menos prestigiosa en lo que se refiere a poder, se pusieron las botas con la juventud vigorosa que llegaba en bote, ansiosa de vivir e inocentemente confiada como siempre. Las factorías se llenaron de mano fresca que trabajaba por cualquier cosa.
No estamos hablando aquí de miles de personas que brindaron todo su apoyo para que los Marielitos, no se sintieran solos ni desamparados sino del grupo que siguió el coro a Castro y los seguía llamando escoria.
Iban llevándonos poco a poco hasta los barcos que estaban anclados allí en el muelle y nos metian de a poco en diferentes barcos.Tuve la suerte de que me metieran en un "camaronero" gigante que se llamaba "King Fisher One". Esa noche hubo mal tiempo y no pudimos salir.
Yo estaba desesperado por comer algo, cuando la familia de cubanos de Miami, que originalmente llevó el barco a Cuba, nos prepararon algunos bocadillos para "entretener" la boca. Era imposible alimentar a todos.En total habíamos en el barco 254 reclusos sin contar a los originales de Miami .El 13 de mayo de 1980 a primeras horas de la mañana, Zarpó el barco.La travesía fue regular, ya que había mal tiempo.
Cuando el barco entró en mar adentro, la gente empezó a gritar de alegría:-¡Abajo Fidel Castro! ¡Viva Carter!Me parecía increíble que esto estaba sucediendo. Yo seguí con mi desconfianza y miraba para todos lados, esperando que de un momento a otro nos ametrallaran o algo pasara.La gente empezó a marearse y a vomitar y me fui arrastrando hasta la bodega del barco, donde me acosté y me quedé dormido.Hice todo el viaje dormido.Al salir hacia arriba, vi las luces de Cayo Hueso, donde al rato estábamos desembarcando.Los gritos de alegria seguian y mi desconfianza también.Oía a los guardias americanos gritando:-¡Welcome to the Unites States!Todavía seguía sin creerlo. Mi cabeza no andaba bien. Cómo era posible que unos días antes estaba en una prisión de Máxima Seguridad en La Habana y ahora estaba en los Estados Unidos.Cuando nos bajaron en Cayo Hueso, yo miraba para todos lados y buscaba de donde iba a salir la trampa.Nos dieron comida decente y matamos el hambre de los días que llevábamos sin comer.
Era el mismo 13 de Mayo de 1980 y habíamos salido de Cuba unas horas antes, un martes 13.Llegué aquí a los Estados Unidos con 29 años, de los cuales había vivido 21 de comunismo y 8 de ellos preso.¿Qué cuento podrían hacerme de Cuba y su revolución?De Cayo Hueso fuimos a Arkansas en una base militar llamada Fort Chaffe.Estuve allí 27 días.Llegué al Aeropuerto de Miami y esperando ver al tio que me reclamo, me encuentro con su esposa, quien me dice que el tio estaba recogiendo en Cayo Hueso a todo el batallón (Mi familia).
Nos fuimos para su casa en Miami y allí me quedé dormido.Al otro día por la mañana me despierta una tormenta de besos.Cuando abrí los ojos, era Brendita mi hija, que acababa de llegar y se me tiró arriba enseguida.Después de varios años, por fin esa etapa terminaba.
El sueño de mi vida se hizo realidad. Estaba en los Estados Unidos y podría criar a mi hija con libertad.Salía de un país de oportunistas para el país de las oportunidades.¿Qué vendría en el futuro? Solo Dios lo sabía. Por lo pronto llegué con una buena edad para luchar por los míos y salir adelante como todo el extranjero que llega con ganas de tener un porvenir próspero.¡Dios bendiga a América!
¿Arrepentido? ¡Nunca! Esto es lo mejor que me podia haber pasado.
Waldo Fernández
marakka2000@yahoo.com
lunes, 25 de enero de 2010
Rockstalgia & The Jets in Concert

ROCKSTALGIA & THE JETS
in CONCERT
and many more...
HOTEL DOUBLE TREE
(Antiguo Radisson)
7 ST NW & 72 AVE
FEBRERO 13
From 8:00 to 2:00 PM
A tribute to El Conde & Ringo
in Saint Valentine as we
celebrate love and friendship
The Jets and Rockstalgia Band together with many
other contemporary musicians from The Pacificos,
Los Gnomos, Dimension Vertical, Los Mensajeros
and more...
All together in an unforgettable night!
$20.00 PP in advance / $25.00 at the door
(No minimun consumption)
Entradas a la venta llamando al (305) 551-0471
o en la tienda Marakka 2000 (8 calle y 16 Ave SW)
y en Casa Panza (8 Calle y 15 AVE.
¡Los esperamos!
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FEBRERO 13
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(No minimun consumption)
Entradas a la venta llamando al (305) 551-0471
o en la tienda Marakka 2000 (8 calle y 16 Ave SW)
y en Casa Panza (8 Calle y 15 AVE.
¡Los esperamos!
martes, 22 de septiembre de 2009
Juanes Concierto Paz Sin Fronteras
Disponible en DVD. Sin censuras, sin editar, directo de Cuba.
http://www.youtube.com/watch?v=ssn2BNjvAFE
http://www.youtube.com/watch?v=ssn2BNjvAFELA VIDA SOÑADA POR LOS PACIFICOS
LA VIDA SOÑADA DE LOS PACÍFICOS.
Zoé Valdés.
Lo mejor que tuvo el concierto por la Paz de Juanes fue lo malo que estuvo. Empezando por el público, lo que ya sabíamos, aunque con una variante; parece que ya hasta los militantes comunistas cubanos escasean tanto en la isla, que tuvieron que llenar los primeros kilómetros de militantes chavistas venezolanos. Era fácil darse cuenta, un militante cubano, por muy castrista que sea sabe menearse de la cintura para abajo, y no anda en esa huevonería de menear las manos como una ola de un lado a otro, esas son gallegadas y letrinoamericanadas, el buen militante castrista si algo bueno tiene es que patón no es. En los círculos de la juventud y del partido están comprendidas las clases de casino. Todos se hacen buenos casineros desde chiquiticos, en la discoteca del Comodoro decomisada al dueño gallego, o en la discoteca de turno decomisada al comemierda de turno. El entrenamiento para ser tronco e’ chivatón acontece en las discotecas, mientras fumas, bebes, y bailas. Ya lo sé, nada que ver con el espía de La vida de los otros, aquella película alemana, donde mientras el chivatón grababa a los artistas que escuchaban a Chopin (no recuerdo si era Chopin, pero sí que era música clásica y Chopin me viene como anillo al dedo), él lloraba emocionado a lágrima viva. Nosotros no tenemos a Chopin, tuvimos a Chepín Chopen, y como Moscú no cree en lágrimas, en lugar de llorar, para expresar nuestras penas, bailamos. Nos viene desde la época de la esclavitud, era lo que hacían los esclavos en los barracones. Sólo que la ración de comida que les daban los capataces era mucho más copiosa que la de la libreta de racionamiento actual (desde hace 5 décadas). Pero vivimos tiempos de crisis en que hasta la esclavitud ha ido degenerando.
El cubano debe de saber tirar y tirar bien, era una consigna, que ahora ha cambiado por: el cubano debe de saber bailar y bailar bien (bailar puede querer decir en el argot muchas cosas: uno se puede bailar a una chiquita, o sea templársela, o bailarse un plato de chícharos, o sea comerse un plato de granos concentrados, o bailarse a alguien, este término puede querer decir que chivateaste a alguien o que lo mataste). Pero lo que es bailar, mover el fambeco, todos los cubanos, en su gran mayoría, saben hacerlo. Las únicas excepciones son los Castros, gallego uno y chino el otro.
Las banderas cubanas brillaron por su ausencia, salvo una o dos, todas las demás eran venezolanas. El periódico El Mundo publicó ayer una foto donde confundía la bandera de Puerto Rico con la de Cuba, estamos mejorando, diría Juan Abreu; ya ni siquiera nos reconocen por la insignia nacional.
Los venezolanos que inundaron la Plaza de la Revolución, que ya ni siquiera es una plaza cubana, como el aeropuerto donde ondean dos banderas: la cubana y la venezolana, ya lo mostró Plutarco en El Imparcial Digital, se movían fatal, se les notaba el petróleo por encima de las ropas, estaban bien comidos. Tan bien jamados estaban que los raros militantes cubanos que se hallaban junto a ellos apenas atendían al concierto. No sabían qué cosa tumbarles, aunque fuera a mordidas, un trozo de carne.
El concierto fue espantosamente mediocre; pero a los ojos del mundo o de la gran mayoría, aparecerá como bueno, bondadoso, etc. Hubo cientos de miles –ellos creen que eso es el pueblo cubano-, la plaza de la Robolución se llenó a tope, lo que estaba previsto. Se cantó, se aplaudió, se vitoreó, y todo era blanco. Tan blanco era que parecía aquella película de Jim Carrey donde Dios lo interpretaba el actor Morgan Freeman, un negro vestido de punta en blanco, metido en un decorado puramente blanco, puesto que se encontraban en un supuesto paraíso celestial. Bien, ayer, Juanes y sus compinches se encontraban en un contexto parecido, en pleno infierno celestial.
No me porto caprichosamente cuando digo que el concierto fue malo. Primero, las pausas fueron extraordinariamente largas, contando las que hicieron Amaury Pérez Vidal y Cucú Diamantes con Yerbabuena. Cada actuación de éstos fue un una pausa encorchetada. Amaury Pérez Vidal es un buen letrista, sin duda alguna, con melodías melcochosas, voz gangosa (no de ahora de viejo, siempre la tuvo así), y la escena y él están divorciados. Pero lo peor fue Cucú Diamantes, voy a salir de ella rápido, lo intentaré. Yo no sabía que esta señora era tan puñeteramente mala. Voz ninguna, ritmo atroz, pero ¡ni siquiera afina! Por otro lado, yo esperaba, con ese nombre, no sé, toparme con un mujerón despampanante. La chica sabe producirse, se acoteja bien la ropita de Berlington, los pulsitos, aunque el diamante en forma de bindi entre las cejas parecía una linterna de minero. De cucú nada de nada, más bien sobre lo planchadita. Eso sí inauguró un bailecito, el del pestillo: abre y cierra el pestillo, p’acá y p’allá, con sigilo, no sea que el Comité aceche. Creo que fue ella la más politizada a favor del régimen, que el mundo se abra a Cuba, susurró con tono de papisa. Lo que aún no comprendemos si era un desafío al Vaticano ante su negativa a aceptar mujeres para el puesto de Su Santidad. Es probable que lo haya dicho por esa cosa del Vaticano. Ahora, Yerbabuena sigue siendo un grupo formidable, otro gallo hubiera cantado si la Negra Laugart hubiera puesto ese galillo sagrado en el cielo azul cubano. Pero “no está, se fue”, como diría la canción.
Dios y Celia Cruz castigan sin piedras y sin palos, la Tañón perdió la voz. La verdad es que no sé si la tuvo alguna vez, porque en épocas de crisis parece que también se ponen de moda las cantantes afónicas. Estaba afónica, y lo subrayó diciendo que no importaba que se le fueran los “gallitos”, que ella estaba allí por la buena voluntad de la paz, y la bendición de su padre que tiene 90 años y de su madre, y de dios, y de la virgen, y de… no sé, en ese instante me despertaron mis ronquidos.
Pasemos de Aute y de Víctor Manuel, dos ceros a la izquierda, realmente. Ni siquiera me enteré lo que quisieron decir. Ah, lo mejor estuvo cuando el segundo habló de la memoria histórica. ¡Coñó, y nadie le recordó su canción al Generalísimo Franco! Ni siquiera Bosé. Aunque lo más sublime fue cuando acunó una banderita venezolana, creyendo, estoy segura, que era cubana.
A esas alturas del concierto, todavía nadie había pronunciado la palabra libertad. Dos lo hicieron, el payaso italiano, en inglés. Y Miguel Bosé, dentro de la letra de una canción. Lo más audaz de Bosé, o eso creyó él, fue cantar Amante bandido. Pero claro, han pasado tantas décadas que ya el impacto de esa canción, cuando estuvo prohibida en Cuba, ya pasó, nadie se acordaba de que estuviese prohibida.
En verdad, nadie se atrevió a gritar libertad, ni siquiera, fíjense qué curioso, se pidió libertad para Honduras, ni para Estados Unidos, ni para Colombia, ni para Miami, que es lo usual, ¿no?
Por fin pude echarme unas cuantas canciones de Juanes, aunque en ese mismo momento, su página de Yahoo cancaneó, se encasquilló, y tuve que verlo pixeleado. La televisión francesa y mucho menos Francia han hecho caso de este concierto. Le Monde escribió algo, se trata de Pablo Antonio Paranagua, es la voz en este periódico de todo lo que se trata de América Latina, es brasileño, de izquierdas, y ha viajado a Cuba invitado por el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en numerosas ocasiones; es cierto que organizó muestras contestarías de cine latinoamericano, y ha escrito obras sobre esta especialidad. C’est tout. Bien, a esas alturas, Juanes pixeleado por fin cantó. El más joven del concierto (37 años) también desafina, las letras son como cuando en pleno invierno te vas a duchar y todo el resto de las personas de la casa, familia numerosa, se ha duchado antes que tú, y entonces ese líquido tibiecito lo recibes en la piel como una flemita milagrosa del Niño de Atocha. Pero lo peor, ¡no sabe improvisar! Eso sí, tiene un ceremillal de Grammy’s; lo que es cantar no canta, pero lo que son Grammy’s, ya me han soplado que, cuidado con lo que digo, que Grammy’s tiene para comer y para llevar. No me extraña Cucú D. también fue nominada. No sean mal pensados, por el culo seguro que no fue.
Ñico Membiela no tuvo ningún Grammy’s y cantaba y componía mejor que todos ellos juntos, así como Osvaldo Farrés.
Abreviemos: Silvio cantó Ojalá, y ¡no llovió, tú! Ese fue el primer milagro del concierto. Como dice César Reynel Aguilera, muerto Papito Serguera, el censor de turno de los Castro, el público extranjero, o sea, el exilio, pudo haber interpretado que se la cantó al Muerto enVida, al Coma Andante. Silvio es un gran poeta, siempre me decía a mí misma. Ahora añado, que firmó una carta donde se pedía el fusilamiento para tres jóvenes negros –junto con QuijáEscaparate-, y que le hizo la vida un yogur a Mike Porcel. Sin embargo, Mike Porcel declaró el otro día en Oscar Haza que sí que Silvio le había hecho todo eso, pero que Amaury era su amigo porque no le hizo mítines de repudio –o sea, que haya firmado la carta aprobando los fusilamientos igual que el otro- para Mike no es cosa como para considerarlo su enemigo. Hay que decir que este exilio es recalcitrante, señores.
X Alfonso y familia intentaron h-ojo-menear a otro Mike, al Jackson; de forma deslavada, porque ya sabemos que en Cuba: Black no es White. Los White en Cuba están en el poder. Los Black en las cárceles. Ni una mención a los presos políticos, mucho menos a las Damas de Blanco. De las que ya, apropiándose del símbolo, desvirtúan de alguna manera la labor por la paz, realmente pacífica, de estas mujeres. En Argentina, las hubieran sacado al escenario, aquí hicieron todo, todo por esconderlas. Y menos mal, digo yo. Con semejantes personajes, las embarradas habrían sido ellas. La agrupación de los Alfonso ha perdido mucho con la llegada del hijo pródigo.
El concierto, hablemos en plata, fue una cagada. Me cuenta un amigo que está en Cuba y que intentó entrar por uno de los tres puntos por los que se permitía, que la policía acordonó los alrededores. Los que podían acceder llevaban un brazalete blanco en la muñeca, un carnet azul (?), más el carnet de militante comunista. Es sabido que las advertencias a los jóvenes, detenciones, y demás, se produjeron horas previas al evento. Pero eso no lo ve el mundo, ni se enteraron Juanes y sus Juanetes y si se enteraron no les importó. Ellos cantaron, y como dijo ese Juan Formell del que hablaré en un instante: “el concierto se dio, duélale a quien le duela”. O sea se defecó olímpicamente en la madre de nuestros muertos.
Van Van interpretó un popurrí de su propia inspiración –diría mi madre- de éxitos antiguos. Yo he bailado muchísimo con los Van Van, me encanta el recholateo de su música. Pero de ahí no pasó, de un recholateo por la paz, y del reto, de Juan Formell, en mejor forma que nunca. O sea, mientras en sus anteriores apariciones se notaba como si estuviera cansado, empequeñecido. Durante el concierto se creció, o sea le salió el ñángara que lleva dentro y que lo autoriza a cualquier indisciplina. Hacia el final del concierto pronunció aquella frase estelar: “el concierto se dio”. Por fin, los diez millones no fueron, pero su concierto sí se dio. Tremendo revés convertido en victoria (para ellos), treinta años más tarde ganaron el reto.
Entonces ahí fue donde el patetismo se acentuó. Juanes, como buen bicho que es, se dio cuenta de que aquello se acababa, y que aún no había dado el mensaje final. Ya pensando en el público que realmente le compra los discos –no, para nada, en el que tenía delante, y toda esa bobería de la paz-; no en el que lo espera en Miami, el que tiene realmente la moña, el juaniquiqui… Y voceó entre unos cuantos países, el nombre de Miami. Juan Formell le quitó el micrófono. Porque ya los cubanos en el escenario advirtieron que el colombiano estaba asegurando el post-concierto, y que él se iba, pero ellos se quedaban. No sé cómo volvió a retomar el micrófono (es lo que más he disfrutado: esa lucha por el micrófono en plena Plaza), y dijo eso tan melosamente graciosito: “Por una sola familia cubana”. Olvidó añadir quién dividió a esa familia. Pero claro, para esa mayoría de la izquierda mundial, los que hemos dividido a la familia cubana hemos sido el exilio cubano, sobre todo el de Miami; es lo que se desprenderá de esa frase tan pendeja. Y luego, suspiró un saludo con cargo de culpa a Los Aldeanos (deberían haber estado muertos de risa) y a Silvito El Libre (después de la entrevista que le dio a María Elvira debemos cuestionarnos su apodo). Me aclara un amigo desde Coral Gables que en el video se nota que una persona le sopla el nombre de Los Aldeanos a Juanes, así como el de Gorki Águila, que ni siquiera fue iniciativa suya. No tengo en mi poder el video, no puedo comprobarlo, de todos modos, gracias.
Bosé lloró, seguramente recordó cuándo fue la última vez… La Tañón también amagó unos pucheros, es probable que haya recordado a Celia. Porque la verdad, lo más mediocre de la noche fue terminar con Chan Chan de Compay Segundo. Unos artistas que piden la paz ni siquiera tienen los cojones de pedir libertad, pero no ya eso, ya sabemos que la palabra libertad estaba terminantemente prohibida. Ni siquiera se atreven a pronunciar una sola palabra: “¡Azúcar!” Y de tararear un estribillo de Celia Cruz. Con lo solidaria que fue esa gran dama de la música cubana y universal con todos ellos. En ese punto, la mediocridad y la cobardía rebosaron el aire de la isla, lo emponzoñaron aún más. ¿Me falta alguien? Ah, sí, Orishas. Creo que soy una excepción en la regla, no me gustaron nunca. El negro está piedra, buenísimo, pero no me gustan como músicos. Yo entre Barbarito Diez y y Tito Gómez, preferí siempre al primero. Entre Habana Abierta y Orishas, me quedo con los primeros; como ven no es cuestión racial, es majaderías de gusto: Habana Abierta tiene cosas que cantar, son buenos músicos, se pasean cómodamente por todos los géneros; mientras que los Orishas son rapperos para franceses con el tímpano perforado.
¿Se me queda alguien? Sí, Carlos Varela. En el mismo camino de Silvio, su maestro, cantautor protesta que ya no protesta. Me agradó, sin embargo, que estuviese vestido de luto, y que enviara un saludo a los exiliados. El Muro, fue lo mejor de la noche. ¡Qué pena que no la cantó él!
Muchos artistas del patio se quedaron fuera de ese concierto, sin contar a los reggaetoneros que son los que mandan en Aquella Isla en estos momentos, y los soneros, y los rapperos. Con los rockeros nunca han contado, de hecho, ni siquiera Juanes mencionó a Porno para Ricardo, lo que estaba cantado que no iría a hacer. Esos artistas del patio no se quedarán con los brazos cruzados. Sin embargo, el pueblo que asistió a la plaza, venezolano primero y cubano después, en el fondo, en lo último del gallinero; tendrá energía para unos cuantos años. Porque eso sí, Juanes y el resto de los circenses, les habrán hecho creer que eso es el mundo, que ellos están ahí porque representan al mundo, y que ese mundo los quiere, los “ama”, tal como ellos son, viven, y se sacrifican.
Bien, que el mundo está muy lejos de ser ellos lo probó el mismo Barack Obama desmarcándose del concierto, horas antes a que éste se iniciara. Por otro lado, el pueblo cubano no es el ejemplo que nos quieren endilgar de resistencia. El pueblo cubano es un pueblo ninguneado, aplastado, reprimido, dividido, y acorralado. Ellos fueron a cantarle a ese pueblo, a sabiendas, así como sabiéndolo han querido legitimar con su arte al gobierno de Raúl Castro, sucesor dinástico de un régimen castrocomunista. Un arte que han vendido como blanco, como apolítico, y más político y más negro no ha podido ser. Ahora, aténganse a las consecuencias.
Algunas personas me han pedido que me retire de este tema, que por qué me invierto sola en este asunto, que otros no lo hicieron. Yo nací sola, nunca hice literatura de taller literario en Cuba, ni terapia literaria de grupos; yo voy por mi camino. Tal vez errado, es probable, con mi posición se me cierran algunas puertas, lo sé. Veremos. Yo estoy en todo mi derecho de opinar. Vivo en un país, Francia, donde los escritores opinan; no se esconden como cucarachas.
Opinar, para algunos, significa lo mismo que “dar perreta”. ¿Y qué? Opinar, aseguran, me hace perder swing, el swing que tuve cuando La Nada Cotidiana. Esa palabra del swing es muy del Vedado, yo soy de La Habana Vieja, yo siempre lo que tuve fue mucho mendó, para comer y para llevar. Eso sí. Con los años es lógico que uno quiera escribir otras cosas, y La Nada Cotidiana, aunque lo piensen algunos, no está tan lejana de mí. Lo probaré en pocos meses, sólo tengan paciencia. Yo no soy escritora de swing, ni mujer de swing. Yo soy escritora y mujer de mendó. Y tengo mi cabeza muy clara; con 50 años resulta cuando menos imbécil querer parecer que sigo siendo la autora de Sangre Azul –mi primera novela- escrita a los veinte años. La lucha contra el tiempo es una lucha brutal, lo acepto; pero es sobre todo una lucha estúpida. El tiempo vence en la mayoría de los casos. La única forma de vencerlo es con la inteligencia. Para el alma, como para el cuerpo, no estoy en contra de la cirugía estética, pero yo prefiero la arruga. Cada arruga de mi frente representa una novela, un poema, un esfuerzo; es lógico entonces que se multipliquen. Negármelo sería arrodillarme antes de tiempo al presagio de la muerte. Y yo me moriré cuando me toque.
Por otro lado, y volvamos al concierto, y sus posibles consecuencias. Ya hemos pronosticado la que tendría en los músicos de adentro que no fueron invitados: no se quedarán de brazos cruzados. La ausencia de Pablo Milanés se sintió. La creación de estos músicos, eso sí (alguien dijo que habría un antes y un después de ese concierto, como si ellos hubieran sido los primeros y los únicos), será más límpida, más fuerte, más bella, más libre. En cuanto a los músicos de afuera, algunos pueden aguardar, y apertrecharse de esperanzas de que los inviten la próxima vez. Fue un concierto tan espeluznantemente aburrido, que algún que otro músico de Miami Beach, al menos ya puede aspirar a que, en breve, lo contraten para profesor –experiencia no les faltará- en la Universidad de La Habana. Ahora, eso sí, con el oído musical del cubano de a pie, le costará su esfuerzo deformar el gusto musical. Porque el mendó de la música nuestra es imposible transformarlo en descarga existencialista.
Juanes, Tañón, Bosé, ya dieron su concierto. Las cárceles siguen llenas, las Damas de Blanco seguirán en su lucha diaria y pacífica por la liberación de sus familiares. Oscar Elías Biscet continúa en una celda tapiada. Pánfilo en un hospital psiquiátrico. Cuba sigue siendo esclava de un régimen totalitario que dura 50 años y meses. Una dictadura que ellos acaban de legitimar con ese concierto, enredando aún más el destino de América Latina. Ahora sigan vendiendo su paz al que quiera comprársela. Y para finalizar, cuando les toque a ustedes, como ya les tocó a los venezolanos, aunque advertidos estaban: “No quiero llanto”. Llanticos, no.
Zoe Valdes
Zoé Valdés.
Lo mejor que tuvo el concierto por la Paz de Juanes fue lo malo que estuvo. Empezando por el público, lo que ya sabíamos, aunque con una variante; parece que ya hasta los militantes comunistas cubanos escasean tanto en la isla, que tuvieron que llenar los primeros kilómetros de militantes chavistas venezolanos. Era fácil darse cuenta, un militante cubano, por muy castrista que sea sabe menearse de la cintura para abajo, y no anda en esa huevonería de menear las manos como una ola de un lado a otro, esas son gallegadas y letrinoamericanadas, el buen militante castrista si algo bueno tiene es que patón no es. En los círculos de la juventud y del partido están comprendidas las clases de casino. Todos se hacen buenos casineros desde chiquiticos, en la discoteca del Comodoro decomisada al dueño gallego, o en la discoteca de turno decomisada al comemierda de turno. El entrenamiento para ser tronco e’ chivatón acontece en las discotecas, mientras fumas, bebes, y bailas. Ya lo sé, nada que ver con el espía de La vida de los otros, aquella película alemana, donde mientras el chivatón grababa a los artistas que escuchaban a Chopin (no recuerdo si era Chopin, pero sí que era música clásica y Chopin me viene como anillo al dedo), él lloraba emocionado a lágrima viva. Nosotros no tenemos a Chopin, tuvimos a Chepín Chopen, y como Moscú no cree en lágrimas, en lugar de llorar, para expresar nuestras penas, bailamos. Nos viene desde la época de la esclavitud, era lo que hacían los esclavos en los barracones. Sólo que la ración de comida que les daban los capataces era mucho más copiosa que la de la libreta de racionamiento actual (desde hace 5 décadas). Pero vivimos tiempos de crisis en que hasta la esclavitud ha ido degenerando.
El cubano debe de saber tirar y tirar bien, era una consigna, que ahora ha cambiado por: el cubano debe de saber bailar y bailar bien (bailar puede querer decir en el argot muchas cosas: uno se puede bailar a una chiquita, o sea templársela, o bailarse un plato de chícharos, o sea comerse un plato de granos concentrados, o bailarse a alguien, este término puede querer decir que chivateaste a alguien o que lo mataste). Pero lo que es bailar, mover el fambeco, todos los cubanos, en su gran mayoría, saben hacerlo. Las únicas excepciones son los Castros, gallego uno y chino el otro.
Las banderas cubanas brillaron por su ausencia, salvo una o dos, todas las demás eran venezolanas. El periódico El Mundo publicó ayer una foto donde confundía la bandera de Puerto Rico con la de Cuba, estamos mejorando, diría Juan Abreu; ya ni siquiera nos reconocen por la insignia nacional.
Los venezolanos que inundaron la Plaza de la Revolución, que ya ni siquiera es una plaza cubana, como el aeropuerto donde ondean dos banderas: la cubana y la venezolana, ya lo mostró Plutarco en El Imparcial Digital, se movían fatal, se les notaba el petróleo por encima de las ropas, estaban bien comidos. Tan bien jamados estaban que los raros militantes cubanos que se hallaban junto a ellos apenas atendían al concierto. No sabían qué cosa tumbarles, aunque fuera a mordidas, un trozo de carne.
El concierto fue espantosamente mediocre; pero a los ojos del mundo o de la gran mayoría, aparecerá como bueno, bondadoso, etc. Hubo cientos de miles –ellos creen que eso es el pueblo cubano-, la plaza de la Robolución se llenó a tope, lo que estaba previsto. Se cantó, se aplaudió, se vitoreó, y todo era blanco. Tan blanco era que parecía aquella película de Jim Carrey donde Dios lo interpretaba el actor Morgan Freeman, un negro vestido de punta en blanco, metido en un decorado puramente blanco, puesto que se encontraban en un supuesto paraíso celestial. Bien, ayer, Juanes y sus compinches se encontraban en un contexto parecido, en pleno infierno celestial.
No me porto caprichosamente cuando digo que el concierto fue malo. Primero, las pausas fueron extraordinariamente largas, contando las que hicieron Amaury Pérez Vidal y Cucú Diamantes con Yerbabuena. Cada actuación de éstos fue un una pausa encorchetada. Amaury Pérez Vidal es un buen letrista, sin duda alguna, con melodías melcochosas, voz gangosa (no de ahora de viejo, siempre la tuvo así), y la escena y él están divorciados. Pero lo peor fue Cucú Diamantes, voy a salir de ella rápido, lo intentaré. Yo no sabía que esta señora era tan puñeteramente mala. Voz ninguna, ritmo atroz, pero ¡ni siquiera afina! Por otro lado, yo esperaba, con ese nombre, no sé, toparme con un mujerón despampanante. La chica sabe producirse, se acoteja bien la ropita de Berlington, los pulsitos, aunque el diamante en forma de bindi entre las cejas parecía una linterna de minero. De cucú nada de nada, más bien sobre lo planchadita. Eso sí inauguró un bailecito, el del pestillo: abre y cierra el pestillo, p’acá y p’allá, con sigilo, no sea que el Comité aceche. Creo que fue ella la más politizada a favor del régimen, que el mundo se abra a Cuba, susurró con tono de papisa. Lo que aún no comprendemos si era un desafío al Vaticano ante su negativa a aceptar mujeres para el puesto de Su Santidad. Es probable que lo haya dicho por esa cosa del Vaticano. Ahora, Yerbabuena sigue siendo un grupo formidable, otro gallo hubiera cantado si la Negra Laugart hubiera puesto ese galillo sagrado en el cielo azul cubano. Pero “no está, se fue”, como diría la canción.
Dios y Celia Cruz castigan sin piedras y sin palos, la Tañón perdió la voz. La verdad es que no sé si la tuvo alguna vez, porque en épocas de crisis parece que también se ponen de moda las cantantes afónicas. Estaba afónica, y lo subrayó diciendo que no importaba que se le fueran los “gallitos”, que ella estaba allí por la buena voluntad de la paz, y la bendición de su padre que tiene 90 años y de su madre, y de dios, y de la virgen, y de… no sé, en ese instante me despertaron mis ronquidos.
Pasemos de Aute y de Víctor Manuel, dos ceros a la izquierda, realmente. Ni siquiera me enteré lo que quisieron decir. Ah, lo mejor estuvo cuando el segundo habló de la memoria histórica. ¡Coñó, y nadie le recordó su canción al Generalísimo Franco! Ni siquiera Bosé. Aunque lo más sublime fue cuando acunó una banderita venezolana, creyendo, estoy segura, que era cubana.
A esas alturas del concierto, todavía nadie había pronunciado la palabra libertad. Dos lo hicieron, el payaso italiano, en inglés. Y Miguel Bosé, dentro de la letra de una canción. Lo más audaz de Bosé, o eso creyó él, fue cantar Amante bandido. Pero claro, han pasado tantas décadas que ya el impacto de esa canción, cuando estuvo prohibida en Cuba, ya pasó, nadie se acordaba de que estuviese prohibida.
En verdad, nadie se atrevió a gritar libertad, ni siquiera, fíjense qué curioso, se pidió libertad para Honduras, ni para Estados Unidos, ni para Colombia, ni para Miami, que es lo usual, ¿no?
Por fin pude echarme unas cuantas canciones de Juanes, aunque en ese mismo momento, su página de Yahoo cancaneó, se encasquilló, y tuve que verlo pixeleado. La televisión francesa y mucho menos Francia han hecho caso de este concierto. Le Monde escribió algo, se trata de Pablo Antonio Paranagua, es la voz en este periódico de todo lo que se trata de América Latina, es brasileño, de izquierdas, y ha viajado a Cuba invitado por el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en numerosas ocasiones; es cierto que organizó muestras contestarías de cine latinoamericano, y ha escrito obras sobre esta especialidad. C’est tout. Bien, a esas alturas, Juanes pixeleado por fin cantó. El más joven del concierto (37 años) también desafina, las letras son como cuando en pleno invierno te vas a duchar y todo el resto de las personas de la casa, familia numerosa, se ha duchado antes que tú, y entonces ese líquido tibiecito lo recibes en la piel como una flemita milagrosa del Niño de Atocha. Pero lo peor, ¡no sabe improvisar! Eso sí, tiene un ceremillal de Grammy’s; lo que es cantar no canta, pero lo que son Grammy’s, ya me han soplado que, cuidado con lo que digo, que Grammy’s tiene para comer y para llevar. No me extraña Cucú D. también fue nominada. No sean mal pensados, por el culo seguro que no fue.
Ñico Membiela no tuvo ningún Grammy’s y cantaba y componía mejor que todos ellos juntos, así como Osvaldo Farrés.
Abreviemos: Silvio cantó Ojalá, y ¡no llovió, tú! Ese fue el primer milagro del concierto. Como dice César Reynel Aguilera, muerto Papito Serguera, el censor de turno de los Castro, el público extranjero, o sea, el exilio, pudo haber interpretado que se la cantó al Muerto enVida, al Coma Andante. Silvio es un gran poeta, siempre me decía a mí misma. Ahora añado, que firmó una carta donde se pedía el fusilamiento para tres jóvenes negros –junto con QuijáEscaparate-, y que le hizo la vida un yogur a Mike Porcel. Sin embargo, Mike Porcel declaró el otro día en Oscar Haza que sí que Silvio le había hecho todo eso, pero que Amaury era su amigo porque no le hizo mítines de repudio –o sea, que haya firmado la carta aprobando los fusilamientos igual que el otro- para Mike no es cosa como para considerarlo su enemigo. Hay que decir que este exilio es recalcitrante, señores.
X Alfonso y familia intentaron h-ojo-menear a otro Mike, al Jackson; de forma deslavada, porque ya sabemos que en Cuba: Black no es White. Los White en Cuba están en el poder. Los Black en las cárceles. Ni una mención a los presos políticos, mucho menos a las Damas de Blanco. De las que ya, apropiándose del símbolo, desvirtúan de alguna manera la labor por la paz, realmente pacífica, de estas mujeres. En Argentina, las hubieran sacado al escenario, aquí hicieron todo, todo por esconderlas. Y menos mal, digo yo. Con semejantes personajes, las embarradas habrían sido ellas. La agrupación de los Alfonso ha perdido mucho con la llegada del hijo pródigo.
El concierto, hablemos en plata, fue una cagada. Me cuenta un amigo que está en Cuba y que intentó entrar por uno de los tres puntos por los que se permitía, que la policía acordonó los alrededores. Los que podían acceder llevaban un brazalete blanco en la muñeca, un carnet azul (?), más el carnet de militante comunista. Es sabido que las advertencias a los jóvenes, detenciones, y demás, se produjeron horas previas al evento. Pero eso no lo ve el mundo, ni se enteraron Juanes y sus Juanetes y si se enteraron no les importó. Ellos cantaron, y como dijo ese Juan Formell del que hablaré en un instante: “el concierto se dio, duélale a quien le duela”. O sea se defecó olímpicamente en la madre de nuestros muertos.
Van Van interpretó un popurrí de su propia inspiración –diría mi madre- de éxitos antiguos. Yo he bailado muchísimo con los Van Van, me encanta el recholateo de su música. Pero de ahí no pasó, de un recholateo por la paz, y del reto, de Juan Formell, en mejor forma que nunca. O sea, mientras en sus anteriores apariciones se notaba como si estuviera cansado, empequeñecido. Durante el concierto se creció, o sea le salió el ñángara que lleva dentro y que lo autoriza a cualquier indisciplina. Hacia el final del concierto pronunció aquella frase estelar: “el concierto se dio”. Por fin, los diez millones no fueron, pero su concierto sí se dio. Tremendo revés convertido en victoria (para ellos), treinta años más tarde ganaron el reto.
Entonces ahí fue donde el patetismo se acentuó. Juanes, como buen bicho que es, se dio cuenta de que aquello se acababa, y que aún no había dado el mensaje final. Ya pensando en el público que realmente le compra los discos –no, para nada, en el que tenía delante, y toda esa bobería de la paz-; no en el que lo espera en Miami, el que tiene realmente la moña, el juaniquiqui… Y voceó entre unos cuantos países, el nombre de Miami. Juan Formell le quitó el micrófono. Porque ya los cubanos en el escenario advirtieron que el colombiano estaba asegurando el post-concierto, y que él se iba, pero ellos se quedaban. No sé cómo volvió a retomar el micrófono (es lo que más he disfrutado: esa lucha por el micrófono en plena Plaza), y dijo eso tan melosamente graciosito: “Por una sola familia cubana”. Olvidó añadir quién dividió a esa familia. Pero claro, para esa mayoría de la izquierda mundial, los que hemos dividido a la familia cubana hemos sido el exilio cubano, sobre todo el de Miami; es lo que se desprenderá de esa frase tan pendeja. Y luego, suspiró un saludo con cargo de culpa a Los Aldeanos (deberían haber estado muertos de risa) y a Silvito El Libre (después de la entrevista que le dio a María Elvira debemos cuestionarnos su apodo). Me aclara un amigo desde Coral Gables que en el video se nota que una persona le sopla el nombre de Los Aldeanos a Juanes, así como el de Gorki Águila, que ni siquiera fue iniciativa suya. No tengo en mi poder el video, no puedo comprobarlo, de todos modos, gracias.
Bosé lloró, seguramente recordó cuándo fue la última vez… La Tañón también amagó unos pucheros, es probable que haya recordado a Celia. Porque la verdad, lo más mediocre de la noche fue terminar con Chan Chan de Compay Segundo. Unos artistas que piden la paz ni siquiera tienen los cojones de pedir libertad, pero no ya eso, ya sabemos que la palabra libertad estaba terminantemente prohibida. Ni siquiera se atreven a pronunciar una sola palabra: “¡Azúcar!” Y de tararear un estribillo de Celia Cruz. Con lo solidaria que fue esa gran dama de la música cubana y universal con todos ellos. En ese punto, la mediocridad y la cobardía rebosaron el aire de la isla, lo emponzoñaron aún más. ¿Me falta alguien? Ah, sí, Orishas. Creo que soy una excepción en la regla, no me gustaron nunca. El negro está piedra, buenísimo, pero no me gustan como músicos. Yo entre Barbarito Diez y y Tito Gómez, preferí siempre al primero. Entre Habana Abierta y Orishas, me quedo con los primeros; como ven no es cuestión racial, es majaderías de gusto: Habana Abierta tiene cosas que cantar, son buenos músicos, se pasean cómodamente por todos los géneros; mientras que los Orishas son rapperos para franceses con el tímpano perforado.
¿Se me queda alguien? Sí, Carlos Varela. En el mismo camino de Silvio, su maestro, cantautor protesta que ya no protesta. Me agradó, sin embargo, que estuviese vestido de luto, y que enviara un saludo a los exiliados. El Muro, fue lo mejor de la noche. ¡Qué pena que no la cantó él!
Muchos artistas del patio se quedaron fuera de ese concierto, sin contar a los reggaetoneros que son los que mandan en Aquella Isla en estos momentos, y los soneros, y los rapperos. Con los rockeros nunca han contado, de hecho, ni siquiera Juanes mencionó a Porno para Ricardo, lo que estaba cantado que no iría a hacer. Esos artistas del patio no se quedarán con los brazos cruzados. Sin embargo, el pueblo que asistió a la plaza, venezolano primero y cubano después, en el fondo, en lo último del gallinero; tendrá energía para unos cuantos años. Porque eso sí, Juanes y el resto de los circenses, les habrán hecho creer que eso es el mundo, que ellos están ahí porque representan al mundo, y que ese mundo los quiere, los “ama”, tal como ellos son, viven, y se sacrifican.
Bien, que el mundo está muy lejos de ser ellos lo probó el mismo Barack Obama desmarcándose del concierto, horas antes a que éste se iniciara. Por otro lado, el pueblo cubano no es el ejemplo que nos quieren endilgar de resistencia. El pueblo cubano es un pueblo ninguneado, aplastado, reprimido, dividido, y acorralado. Ellos fueron a cantarle a ese pueblo, a sabiendas, así como sabiéndolo han querido legitimar con su arte al gobierno de Raúl Castro, sucesor dinástico de un régimen castrocomunista. Un arte que han vendido como blanco, como apolítico, y más político y más negro no ha podido ser. Ahora, aténganse a las consecuencias.
Algunas personas me han pedido que me retire de este tema, que por qué me invierto sola en este asunto, que otros no lo hicieron. Yo nací sola, nunca hice literatura de taller literario en Cuba, ni terapia literaria de grupos; yo voy por mi camino. Tal vez errado, es probable, con mi posición se me cierran algunas puertas, lo sé. Veremos. Yo estoy en todo mi derecho de opinar. Vivo en un país, Francia, donde los escritores opinan; no se esconden como cucarachas.
Opinar, para algunos, significa lo mismo que “dar perreta”. ¿Y qué? Opinar, aseguran, me hace perder swing, el swing que tuve cuando La Nada Cotidiana. Esa palabra del swing es muy del Vedado, yo soy de La Habana Vieja, yo siempre lo que tuve fue mucho mendó, para comer y para llevar. Eso sí. Con los años es lógico que uno quiera escribir otras cosas, y La Nada Cotidiana, aunque lo piensen algunos, no está tan lejana de mí. Lo probaré en pocos meses, sólo tengan paciencia. Yo no soy escritora de swing, ni mujer de swing. Yo soy escritora y mujer de mendó. Y tengo mi cabeza muy clara; con 50 años resulta cuando menos imbécil querer parecer que sigo siendo la autora de Sangre Azul –mi primera novela- escrita a los veinte años. La lucha contra el tiempo es una lucha brutal, lo acepto; pero es sobre todo una lucha estúpida. El tiempo vence en la mayoría de los casos. La única forma de vencerlo es con la inteligencia. Para el alma, como para el cuerpo, no estoy en contra de la cirugía estética, pero yo prefiero la arruga. Cada arruga de mi frente representa una novela, un poema, un esfuerzo; es lógico entonces que se multipliquen. Negármelo sería arrodillarme antes de tiempo al presagio de la muerte. Y yo me moriré cuando me toque.
Por otro lado, y volvamos al concierto, y sus posibles consecuencias. Ya hemos pronosticado la que tendría en los músicos de adentro que no fueron invitados: no se quedarán de brazos cruzados. La ausencia de Pablo Milanés se sintió. La creación de estos músicos, eso sí (alguien dijo que habría un antes y un después de ese concierto, como si ellos hubieran sido los primeros y los únicos), será más límpida, más fuerte, más bella, más libre. En cuanto a los músicos de afuera, algunos pueden aguardar, y apertrecharse de esperanzas de que los inviten la próxima vez. Fue un concierto tan espeluznantemente aburrido, que algún que otro músico de Miami Beach, al menos ya puede aspirar a que, en breve, lo contraten para profesor –experiencia no les faltará- en la Universidad de La Habana. Ahora, eso sí, con el oído musical del cubano de a pie, le costará su esfuerzo deformar el gusto musical. Porque el mendó de la música nuestra es imposible transformarlo en descarga existencialista.
Juanes, Tañón, Bosé, ya dieron su concierto. Las cárceles siguen llenas, las Damas de Blanco seguirán en su lucha diaria y pacífica por la liberación de sus familiares. Oscar Elías Biscet continúa en una celda tapiada. Pánfilo en un hospital psiquiátrico. Cuba sigue siendo esclava de un régimen totalitario que dura 50 años y meses. Una dictadura que ellos acaban de legitimar con ese concierto, enredando aún más el destino de América Latina. Ahora sigan vendiendo su paz al que quiera comprársela. Y para finalizar, cuando les toque a ustedes, como ya les tocó a los venezolanos, aunque advertidos estaban: “No quiero llanto”. Llanticos, no.
Zoe Valdes
jueves, 17 de septiembre de 2009
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