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miércoles, 12 de diciembre de 2007

RAMON FERNANDEZ LARREA


Si Ramón no se hubiera marchado de Cuba en 1993 hoy los intelectuales presos por el regimen de Fidel no serían 75 sino 76. Ramón no se hubiera podido escapar por ser certero en sus disparos. Es un francotirador de la palabra. Ingenio que usa que para ser un humorista y talento que se gasta como poeta. Intelectual cubano que una tarde puso la radio cubana a vibrar en una "frecuencia" diferente.

¿Cada cuántos años nace un Ramón Fernández Larrea?
Creo que todos los días. Al menos yo, renazco; y paso 24 horas buscando al otro yo. Si hay otro Ramón Fernández Larrea físico, sería cosa de preguntar a mis padres. La maravilla de este mundo es que somos únicos, y encontramos a otras personas geniales, malhumoradas, estúpidas, brillantes, divertidas, angustiosas, obsesivas, tiernas. Y de cada uno vamos tomando algo, o identificándonos. En eso soy como un ladrón de guante blanco: voy recomponiendo al Ramón con otros seres que descubro. Al final no es fácil sentirse un poco especial. Es algo museable. Mi madre pretendía que yo fuera espía triple. Mi padre se empeñaba, en que me convirtiera en desempleado, y mi abuelita soñaba con que fuera asesino en serie. Al final decidí ser poeta y humorista, que de alguna manera combina lo mejor de esas tres profesiones. Aunque me siento frustrado a esta altura: siempre soñé ser actor porno. Pero mi carácter retraído no me deja trabajar en colectividad.

¿Cuando sales de Cuba que es lo que más te dolió dejar?
El cortauñas.

¿Volverías por eso?
No, ya compré otro.

Tengo entendido que hubo cierto dirigente del ICRT que cuando se enteró de tu salida (de tanta alegría) le dio un ataque de risa.
No me enteré, creo que ese funcionario tendría sus motivos. En eso coincidíamos. Los dos estábamos alegres: él por salir de mí y yo por abandonar toda aquella monstruosidad. No olvides que hasta las hienas ríen. Sólo que no saben por qué lo hacen.

Sin embargo hay gente en Cuba que te recuerda y te extraña, de verdad. ¿Y tú, a ellos?
Tengo grandes amigos en la isla. Y recuerdo, a veces de manera difusa, rostros y nombres. He sido un coleccionista de momentos. Un buen día decidí que ningún gobierno de este mundo puede intervenir mis recuerdos y mis sentimientos, y quiero a las personas más allá de sus credos políticos, de sus preferencias sexuales, de sus sueños o pesadillas, y de sus elecciones religiosas. A veces pienso en toda esa gente que pobló mi pasado. Unos siguen instalados en mi presente. A otros los guardo con absoluta alegría, atesorando sus sentimientos hacia mí, sus complicidades con lo que pudimos hacer en Cuba.

¿Has encontrado un caldo de cultivo similar en Miami o España, para hacer El Programa de Ramón?
Dice un tema de Rubén Blades que “El pasado no perdona”. Yo afirmé una vez que los cubanos no sabíamos el pasado que nos esperaba. Durante más de 16 años he sido un poco mi pasado, intentando de alguna manera matarlo levemente. Porque el pasado te ata, y esa es una dolencia terrible: la nostalgia de los tiempos idos, que nunca se repiten. Mis banderas tienen unos versos de Constantinos Kavafis, el poeta griego, que dicen que la ciudad que abandonaste ya nunca más será la misma. Yo no soy lo que fui, sino lo que sueño ser. He resistido muchas invitaciones a volver a hacer aquel programa. Durante mucho tiempo no me sentí preparado. Fueron tres años de trabajo diario, desde el 28 de marzo de 1988 al 28 de marzo de 1991, que me agotaron, y luego, en sitios como España, no iba a ser comprendido. Creo que la distancia en el tiempo me ha servido para entender los resortes que hicieron popular El programa de Ramón, las fórmulas para conectar con la gente. Es probable que un día decida repetirlo como una victoria contra la intolerancia, en honor a todos los que creyeron en el proyecto. Lo fundamental de todo aquello es que he mantenido la esencia: el desacato, el desafío, la incredulidad, la ferocidad tierna, el desprecio al poder, la inconsolable creencia de que el ser humano es un triste muñeco que se cree otra cosa. A lo mejor un buen día repito y pongo camarones aquí en Miami. Al fin y al cabo lo de repetir es válido aunque digan que segundas partes nunca fueron buenas. Y los camarones en La Florida no están destinados solamente al turismo.

¿Quién sería aquí tu victima predilecta digamos tu Alfredito Rodríguez? o ¿Edmundo García?
No habría víctimas personalizadas. Lamento que en El programa de Ramón nos hayamos burlado en algún momento de personas y no solamente de actitudes, que de algún modo tenían nombres y apellidos. Mi víctima predilecta –si es que hay que hablar de víctimas sería y será por siempre el poder, todos los poderes. Desde el poder político a los poderes mínimos del ser humano que cree tomar ventaja sobre otros. Con los siete pecados capitales basta para hacer buen humor. Si algo aprendí en todos estos años es que no importa contra quien, sino contra qué. Los quiénes pasan. Por internet anda una frase que dije una vez en alguna entrevista. Algún buen hombre la incluyó en un diccionario de frases. Y aunque me da vergüenza citarme a mí mismo creo que sirve como divisa: “El humor no es burla. Y si así fuera, búrlate de los poderosos. De los infelices se burla la vida”.

¿Conservas grabaciones del Programa de Ramón?
Gracias a mi amigo Jaimito Almirall, que fue miembro prominente del equipo del programa, conservo dos grabaciones y fragmentos de otras emisiones. He podido reconstruir, con ayuda de la memoria ajena, todo lo que fue pasando alrededor de El programa de Ramón: actitudes, conversaciones, censuras. Un esbirro borró un día todas las cintas que yo iba guardando en la emisora. Otros programas fueron borrados por amigos para salvarnos la vida o la libertad, para que no hubiera huellas de lo que hacíamos. Pude rescatar la mayoría de los guiones escritos. Son un pedazo amarillo de mi vida.

¿Ramon ahora en Mega TV?
Estoy encantado de formar parte del gran equipo de Mega TV. Mi llegada a este joven canal demuestra que soy un “absoluto irresponsable” y que en mí se aplica perfectamente el dicho “Ver para crecer”. Me alegra ademas poder trabajar al lado de mi amigo El Pible, quien ya forma parte de Mega TV y con quien tuve intención de hacer algo desde el año 1994, cuando en Cuba presentamos juntos dos pilotos de programas radiales pero nadie nos dio bola. Fue recién en el 2005 cuando empezamos a trabajar juntos, y ahora lo haremos inclusive de forma más estrecha.

Si te dijera Ramón tienes que pasar a la historia con un record Guinnes ¿que habilidad explotarías?
No me interesan los récords, ni la posteridad. De todos modos la eternidad es solamente un segundo. Mis habilidades son tan normales que no llegan a ser habilidades. Me interesan otras Glorias, pero han envejecido o tienen pareja.

¿Siempre me quedé esperando un guión de cine tuyo? ¿Lo hubo?
No lo ha habido todavía. Pero sí he coqueteado o colaborado con el cine. Hay palabras mías en el documental “Herido de sombras”, de Jorge Dalton, sobre uno de Los Zafiros. Luego en Canarias colaboré estrechamente con el cineasta Rolando Díaz en dos de sus documentales: “Fuera del juego” y “Si me comprendieras”. En el nuevo milenio trabajé en diferentes versiones de otros proyectos de Rolando. Específicamente en los guiones de “Cercanía” y “La vida según Ofelia”, donde escribí todas las letras de las canciones. Y en “Guantanamera”, de Gutiérrez Alea y Tabío realicé toda la parte radial que se va escuchando en el largo viaje de la película.

Y tu poeta, ¿cómo está de salud?
El poeta sigue vivo, pero aletargado. Se deja alimentar por el humorista, que es quien lleva los frijoles a la casa. Tengo dos poemarios inéditos, pero no me interesa ahora mismo publicarlos. Tal vez soy como los gremlins, que necesitan incubar al otro bicho dentro de sí mismo largo tiempo, hasta que se destapa de nuevo con el agua o una tormenta. Al poeta lo entienden menos que al humorista. Comprendí que la poesía es una conversación con Dios, y Dios es uno mismo. Y por ahora no quiero soliloquios. El mundo está tan malo que hay que reírse de él, y no sufrirlo tan en silencio como se hace en la poesía.

LYN LEON
http://www.elmiamipost.com

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